PROBLEMÁTICAS SURGIDAS CON EL “NUEVO” CONCURSO SIN MASA

Concurso sin masa

Desde la entrada en vigor del texto refundido de la ley concursal de septiembre de 2022, se introdujo por parte del legislador la declaración del concurso sin masa vía un procedimiento simplificado en su artículo 37, bis, ter y quarter en sustitución del antiguo concurso exprés, el cual no disponía de legislación hasta la fecha.

Y es que, tanto Administradores Concursales como otros profesionales del sector, hemos visto que dicha incorporación solo ha añadido más picaresca a la insolvencia en vez de cortar los problemas inherentes que antes tenía el concurso exprés. Como es vislumbrable en el articulado, las especificaciones son tan laxas que la gran totalidad de concursos presentados cumplirían dichas especificaciones, aun cuando existiera masa activa.

Uno de los principales problemas es que los acreedores no tienen fácil acceso a la información sobre el concurso, una falta de oportunidad del acreedor para conocer si quiera la existencia de concurso. Como es sabido, el pequeño acreedor, que, por otro lado, es a quien más le afecta la situación de morosidad no dispone ni de los medios ni de los conocimientos para conocer del asunto, viéndose a su vez sus derechos de cobro vulnerados.

Otro problema, es que este mecanismo, solo ha hecho que alimentar la picaresca, utilizándose este para evitar el pago de deudas en vez de para evitar la insolvencia. El motivo es simple; si se debe presentar un concurso y los mecanismos de comprobación de activos son los que son, se presentan todos sin masa y como dichos acreedores en la mayoría de los casos no tienen conocimiento de la existencia del concurso, no propondrán el nombramiento del administrador concursal. Por otro lado, la gran totalidad de concursos son sin masa, se entiende que en una situación de sobreendeudamiento las deudas superan el valor de la masa activa en todos los casos, puesto que de lo contrario, no acontecería dicha situación no siendo necesario el concurso.

A modo de conclusión y observando el múltiple desarrollo legislativo sobre temas concursales (prácticamente una modificación de alto calado al año) estas problemáticas podrían abordarse mediante otra reforma de la legislación concursal, que debería incluir medidas para garantizar que los acreedores tengan conocimiento de la existencia del concurso y evitar que este se utilice como una herramienta para evitar el pago de las deudas, dichas desviaciones que no han hecho más que añadir problemas a la insolvencia en vez de resolverlos.