OPINIONES SOBRE EL PROYECTO DEL NUEVO REGLAMENTO DE LA ADMINISTRACIÓN CONCURSAL

El pasado 4 de octubre de 2023, se sorprendió al sector de la insolvencia por parte del Ministerio de Justicia, anunciando el desarrollo del Proyecto sobre el Reglamento de Administración Concursal, que tanto tiempo llevamos esperando los profesionales del sector y que fue anunciado tras la modificación del Texto Refundido de la Ley Concursal de septiembre de 2022.  

Si bien es cierto que se trata de un proyecto, desde BADIA SANZ ADMINISTRADORES Y ECONOMISTAS, querríamos brindar unos comentarios al respecto.

Consideramos que es una buena iniciativa que, finalmente, los Administradores Concursales podamos disponer de la regularización necesaria para realizar nuestra labor, a fin de que, queden por fin delimitadas nuestras funciones y obligaciones.

Destacable a su vez es, la distinción entre tipologías de concurso que este proyecto nos ofrece, los cuales quedarán enumerados en función de su complejidad. Como se desarrolla, serán trifurcados en: Menor, Media y Mayor complejidad. Esta diferenciación supone un adelanto a lo ya establecido en la profesión, lo cual, supone un avance que consideramos relevante a fin de establecer que clase de profesional o sociedad necesita cada concurso de cara a satisfacer las necesidades que, dependiendo del tipo de concurso a desarrollar pueden ser necesarias. A su vez, tambien se tendrá en cuenta la capacidad y experiencia en previos concursos.  

Asimismo, se expone en el proyecto los requisitos para acceder a tan laboriosa profesión, que consistirá en un examen de conocimientos, en el cual se evaluará si se disponen de los mínimos conocimientos para desarrollar dicha profesión. Pero, observando dicho proyecto, no se hace hincapié alguno a los “Antiguos Administradores Concursales” que han desarrollado dicha labor sin necesidad de examen, únicamente con la experiencia que da la realización de concursos. Por lo tanto, a opinión nuestra, en el proyecto atisbado faltaría expresar en que lugar queda, la experiencia obtenida durante los años de labor como Administradores Concursales.

Por último, se hace especial énfasis en los tiempos de liquidación y la posibilidad de reducir la cuantía de honorarios de la Administración Concursal, pareciera hacerse ver que la dilatación temporal de todos los procedimientos recae en la Administración Concursal, que por lo que se deduce, es la causante de todos los males habidos en un Concurso. Parece ser que no quiere ver que, en ocasiones, la dilatación es debida a otros intervinientes en un Concurso de Acreedores al que el legislador parece omitir.  

Conclusiones:

Esperamos que, en los próximos meses, sea finalmente definida de manera clara el Reglamento de Administrador Concursal y no se deje el mismo abierto a suposiciones, evitando con este nuevo reglamento las posibles problemáticas de interpretación entre las partes que intervienen en un Concurso.